30/04/09

Indecentes, perturbadores, irritantes...

En un lugar de Suiza, de cuyo nombre no quiero acordarme han dedicado estos cariñosos piropos a los, últimamente habituales por allí, senderistas que aprovechan la belleza del entorno para pasear o correr desnudos. La verdad es que mucho más no se puede pedir a un Cantón -Appenzell Inner Rhodes, que así se llama- en donde hasta hace 20 años las mujeres no podían votar.
Ciertamente, cada uno puede hacer de su capa un sayo, pero llama la atención que ya bien iniciado el siglo XXI y en el corazón de la vieja Europa todavía existan éstos residuos de feudalismo medieval donde, además, se permite el aborto libre los 3 primeros meses de embarazo y donde hay leyes para salvaguardar la dignidad de animales y plantas.
Curioso país Suiza. Y no es el único.