Como si bálsamo de Fierabrás se tratara cada día aparecen nuevas aplicaciones terapéuticas del nudismo. Ahora le toca el turno al yoga, que potencia sus beneficios si se practica desnudo, cosa lógica pues si el nudismo es saludable y el yoga -doy fé porque lo practico dos veces por semana- también lo es, es fácil darse cuenta de que no se ha inventado la pólvora. Lo que pasa es que en esta erotizada sociedad en la que vivimos, incapaz ella de separar desnudez y sexo, decir que te gusta estar o hacer cosas desnudo es el camino a, cuando menos, que te llamen indecente; y sólo gracias a gente como esta a la que no le importa el qué dirán, estamos volviendo poco a poco a nuestro orígenes y a aceptar nuestra corporal naturaleza.
En fin, como ya he dicho muchas veces, habrá que seguir peleando para conseguir que el mundo que hemos creado acepte la desnudez, su desnudez.
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